dilluns, 5 d’abril de 2010

En defensa de la manipulación génica

Hace poco, hemos comenzado a estudiar un tema siempre complicado y que se expone a debate en sus muy diversas aplicaciones: la genética.

No es poco frecuente escuchar opiniones tanto a favor como en contra del avance de la misma; algunas (la mayoría) sin fundamento, otras con él, pero que tienden a venir más desde los sentimientos que desde la razón. Teniendo en cuenta esta perspectiva uno llega a preguntarse, ¿es buena la genética? ¿Debemos permitir su desarrollo?

Y es entonces cuando lees el caso de Carla, y te das cuenta de que sí se debe avanzar en este campo, siempre y cuando no nos excedamos de los límites impuestos por la ética y el sentido común.





Carla era un bebé que iba a ser engendrado de forma completamente natural, pero a su padre le diagnosticaron poseer el gen de una de las denominadas ''enfermedades raras'', una de ésas que tiene muy poca gente pero que destroza la vida al que la tiene: la distrofia muscular facio escápulo humeral. Como ya sabemos gracias a la genética clásica, a pesar de no manifestar la enfermedad en su fenotipo, el padre, al ser portador del gen, tenía un 50% de posibilidades de transmitir la enfermedad a su hija si ésta hubiera sido concebida de forma natural.

Y es aquí cuando entra en juego la manipulación génica. Tras la estimulación de los ovarios femeninos y mediante inseminación artificial, se produjeron ocho embriones de la pareja. De éstos, sólo dos resultaron libres de la enfermedad gracias al estudio de una técnica denominada diagnóstico genético preimplantacional (más información sobre dicha técnica en este otro link) , y fueron éstos los que fueron implantados a la madre para acabar engendrando a Carla. De esta manera, una manipulación sencilla y relativamente barata (10 000 euros) permitió la obtención de una niña sana y libre de una enfermedad que hubiera empeorado notablemente su calidad de vida.




Llega el momento de preguntarse, ¿acaso no esto algo maravilloso? ¿Acaso no es la genética la mejor arma de la que disponemos en la lucha contra las enfermedades prenatales? Empléemosla pues, y no pongamos trabas a aquello que trata de mejorar nuestra calidad de vida. Es evidente que su uso indebido provocaría graves problemas, pero una aplicación responsable dentro del sentido común humano no hace sino mejorar la vida de cada uno de nosotros.


*El artículo que me animó a postear esta entrada se puede ver completo en este link

1 comentari:

Toni Cassany ha dit...

Bona entrada.Molta relació amb la matèria que estem donant ara en classe. Enhorabona.